Pedro el Granaino y Patrocinio Hijo alcanzan el cielo de la mina en ‘El Malacate Flameno’

No era una noche cualquiera, todos teníamos la sensación de que iba a ser muy especial. Subíamos el Camino del 33 para bajar a la mina Agrupa Vicenta en esa particular peregrinación de los malacateros. Ese reencuentro con nuestra historia, con nuestra razón de ser. Procesionábamos hacia nuestro templo sagrado donde asistir a la liturgia del arte flamenco.

Fotografía: Miguel Ángel Hernández Gómez

El atardecer ante nuestros ojos se convertía en noche calma. Pedro el Granaino y Patrocinio Hijo entraban en la galería de la mina Agrupa Vicenta y solo con vislumbrar la oscuridad se acordaban del maestro Chocolate. Camino a la Capilla Sixtina del flamenco, Paco Paredes les contaba a Pedro y a Antonio la anécdota de cuando Enrique Morente pisó esas galerías en las que solamente pudo decir “Ahora entiendo yo ese Fa Sostenido de los cantes de esta tierra”.

Fotografía: Miguel Ángel Hernández Gómez

El aforo estaba completo desde hacía una semana, el público intuía que allí iba a pasar algo grande. De esas veces en las que a nadie le cabe la duda, de esas veces en las que los astros se alinean y todo el mundo lo sabe. No cabía un alfiler en el auditorio de la Agrupa, expectantes ante el inicio de tan magno acontecimiento el público saboreaba la espera. El presidente de la asociación cultural, Paco Paredes, se subía a las tablas para presentar magistralmente el recital, para advertir que iba a ser la alternativa de ‘El Malacate Flamenco’ año y medio después de aquella maravillosa gala inaugural en la Catedral del Cante en la que intervinieron José Enrique Morente, Juan Habichuela Nieto y Cynthia Cano.

Fotografía: Miguel Ángel Hernández Gómez

Llegaba el turno de los artistas, El Granaino y Patrocinio se acomodaban en la anea para empezar a lanzar las primeras notas por soleá, de Alcalá para comenzar acordándose de Joaquín el de la Paula, “Cierro los ojos y te veo / Me acuesto y sueño contigo / Ni me miras ni me hablas / para que quiero yo más castigo”. El sueño comenzaba, ¡Madre mía cómo lo dicen! ¡Madre mía cómo lo mecen! Seguían con ese estilo de Joaquín el de la Paula que el Granaino coge de Tomás Pavón “Quisiera preguntar / si cuando me ves te alegras / o te sirve de pesar” y aquí no había duda que pesares había pocos y que nos íbamos a alegrar mucho de verlos.  Seguían por Alcalá “Que el viento se lo llevó /  el querer que te tenía / Qué de cosas tiene el viento / y qué poquitas tengo yo”. Pero el cante del Granaino y el toque de Patrocinio no se lo iba a llevar el viento, se iba a grabar en la memoria de los asistentes… continuaban acercándose a Cádiz con esa soleá del Mellizo dándole el aire de Tomás “¡Ay a la mare de mi alma / Lo que la camelo yo! / Porque la tengo presente / metida en mi corazón” con todo el sentimiento y la emoción del mundo. Seguían por Triana acordándose del Antonio Mairena “La tierra por ser la tierra / se comerá mi dolor / y al pie de un almendro estuve / y no le corté la flor”. Continuaban su viaje para hacer parada en Utrera “Esa gitana camela / cositas que no están en orden / quiere que yo la camele / teniendo quien se lo estorbe” y seguir con ese cuerpo también de Alcalá “Manolito de María / Tiene un reloj de pulsera / nos daba los buenos días” y ¡Vaya buenos días nos estaban dando! Patrocinio seguía deslumbrando con sus falsetas dando los tonos precisos que recogía el Granaino para acordarse de la Serneta y de Tomás “¡Ay! Nunca de mi faltes / que te tengo tan presente / como la primera vez” y cerrar  recordando al Tío Chocolate por Triana “Adiós calle de Castilla / tienda de los Leones /donde compró mi padre / los primeros pantalones”

Fotografía Miguel Ángel Hernández Gómez

Confesaba Pedro que era la primera vez que bajaba a una mina y que se lo iba a recomendar a todos sus compañeros porque cantar en ese lugar era algo especial, tan especial como cantar en un gran Festival como la Bienal de Sevilla, el Festival de Jerez o el Cante de las Minas de La Unión. Tras el agradecimiento por el trato, continuaban el recital cantando por tientos.

Fotografía: Miguel Ángel Hernández Gómez

Empezaba acordándose de Camarón con la letra de “Yo pienso como el ciprés”, esa tan bonita que dice “Que yo seré como la mimbre / y aunque cien años yo dure / Yo seré como la mimbre / que la bambolea el aire / pero se mantiene firme”. Siguiente cuerpo para acordarse de esa letra que cantaran Manuel Torre, Gaspar de Utrera, Manolo Vargas y más recientemente Enrique Morente “Haga usted el favor rey moro / de decirle a sus vasallos / si porque me ven cautivo / tratan de darme mal pago” para llegar a la conjunción de los dos artistas junto a Tomás y Chocolate que más han marcado el estilo del Granaino, Camarón de la Isla y Enrique Morente con esa maravillosa “Leyenda del Tiempo” de Federico García Lorca muy aplaudida por los asistentes. Leyenda en el tiempo estaban haciendo en La Unión Pedro el Granaino y Patrocinio Hijo.

Fotografía: Miguel Ángel Hernández Gómez

Resaltaba Pedro la emoción y las sensaciones nuevas que le aportaba la mina y con esas emociones llegaba el momento de acordarse de su tierra haciendo esa Granaina de Manuel Vallejo con esa maravillosa letra que dice “Y no me la dejan ver / enferma en la cama estaba / Y a mi me mata la pena / porque de seguro yo se / que al verme se pone buena” para seguir “En las entrañas una pena / Dicen que tiene Granada / porque sueña con el mar / y un agua más salinera / sueña su fuente de sal” y cerrar con los fandangos del Carbonerillo “Y mucha pena me da / si es que va por el camino / y lo que más pena me da / es lo contenta que vas / siendo como eres tú tan buena” ¡Qué barbaridad! ¡Cómo lo ligan! ¡Cómo lo dicen! ¡Cómo lo hacen!

Fotografía: Onésimo Hernández

Continuaba el recital por tangos. Empezaban acordándose de Remedios Amaya con la archiconocida “Tus labios pa’ mi” para seguir con Enrique Morente, con esa letra que el genio de Granada hacía por tarantos “Ay dueña mía te llamé / perdona mi atrevimiento / que se me fue de la memoria / donde tengo el pensamiento / y espejo del cristal fino / que de fino te quebraste / y en la mejor ocasión / te fuiste y me dejaste / la vida, la vida es / qué mala es, me maltrató…”. ¡Agua! y es que a Pedro le enamoran esos tangos que hacía Enrique de “Los saeteros”. Seguían a compás de tangos el Granaino y Patrocinio “Quisiera yo por ahorita / ser nacido de la tierra / porque ojillos que no ven / corazoncito no inquieta” y metía los fandangos de Camarón “Cuando Dios nos da la vida / También, nos condena a muerte / Y por eso en esta vida / Y el que es malo y se arrepiente ¡Ay! / ¡Ay! En su última agonía” muy aplaudidos por el público. Y de vuelta a Granada para volver a acordarse de Morente, de Lorca y del Lenguaje de las flores. Suenan los oles de los malacateros cuando Pedro se desgarra “Con la luz de la mañana” ¡Madre mía cómo lo paran! ¡Cómo nos gustan esos silencios que se convierten en notas con todo el color, el olor y el sabor! Ovación cerrada para esos tangos antológicos ¡Ole!

Fotografía: Onésimo Hernández

Pero volvía la solemnidad, la maravillosa guitarra de Patrocinio se templaba por siguiriyas para recordar a Manuel Torre “¡Ay! qué desgracia más grande / tengo hasta en el andar / cómo los pasos que pa’ lante yo doy / se me vuelven pa’ atrás” y continuar acordándose de Joaquín el de la Cherna con la siguiriya de los Santitos que en su día cantaran José Mercé en aquella grabación del Cuarto de los Cabales en 1971 o Camarón de la Isla. Terminaba la tanda de siguiriyas Pedro Heredia con esa  del Mellizo que interpretara Pepe de la Matrona “En contra / me viene en contra / el tiempo y la mar / y todo me viene en contra” que concluye con ese macho en el que Pedro rinde homenaje a Enrique Morente en la forma de ligarlo “Los pecitos de este mar furioso / se me salen por la popa” que de nuevo levantaba al público de sus asientos.

Fotografía: Onésimo Hernández

Y no se podían ir de la mina, esta genial pareja sin acordarse de levante. Taranto para empezar “¡Ay! Dónde andará el capataz / de la mina donde yo trabajo / y a dónde andará el capataz / que ayer le dije en el tajo / que a mi me subiera el jornal / ¡Ay! Si no a la mina yo no bajo” seguido de esa taranta antigua a la que imprimieron aires de taranto “¡Ay, ay! Recuerdo de un molinero / yo tengo un libro de fortuna mare de mi alma / y lo repaso con la luna / y leo en el renglón primero / ¡Ay! Como tu cara ninguna / ¡Ay! Como tu cara no encuentro ninguna” Demostrando saber y velocidad vocal en ese “Yo tengo un libro de la fortuna mare de mi alma”, para terminar por la legendaria taranta “¡Ay minero! / Sube al enganche minero ¡Ay que! / Y dile al enganchaor / Que pregunte a los torneros / Si queda todavía mucho sol / Pa pegar fuego a un barreno”. Desgarradores y conmovedores los cantes por levante que sonaron con toda la esencia de la mina en la voz de Pedro el Granaino y el toque de Patrocinio Hijo.

Fotografía: Miguel Ángel Hernández Gómez

Turno para las bulerías. Comenzaba acordándose de Camarón el Granaino con esas letras de “Pistola y cuchillo” del disco “Te lo dice Camarón”: “¡Ay! En un arroyo claro / de agua pura y cristalina / lavaba una mora guapa / y sus prendas tendidas / en un bonito ramaje / de rosas y clavechinas” y seguía por el de la Isla con “Tu cariño es mi castigo”. Se iba para Utrera el de Granada para acordarse de Fernanda y Bernarda “Su pelo color de azabache, Carmen / Sus ojos dos lunas encendidas / En medio de la noche, Carmen ¡Carmen! / Pero ella se fue de mi vera, Carmen / Dejándome tan solo el recuerdo / Y con mi amargura, Carmen ¡Carmen!” Tremenda falseta de Patrocinio con gusto y solera jerezana muy aplaudida por los asistentes. Rendían homenaje a Caracol, Camarón y Tomás con esa maravillosa letra que lo dice todo sobre el cante “Dicen que para cantar hace falta afinación / Tener buenas facultades y tesitura de voz / Cuadricular el compás y cuidarse bien la voz / Y se olvidan de mentar que hace falta corazón / Para poder apreciar el sonido del dolor / Y que te duela escuchar destemplar a Caracol / Si yo pudiera viajar y preguntarle a Camarón / Que sintió cuando escuchó a Tomás cantar / Reniego yo mi sino, reniego mi sino”.  Y más aires de Camarón con esa letra de “Tu cariño es mi castigo”, “Pa que quiero yo vivir / Si mi vida es un calvario / Desde que te conocí / Y me besaron tus labios” para llevarnos a otra galaxia a buscar la libertad “Porque no se a dónde ir / Si detenerme o andar / ¡Ay! Quiero irme a otra galaxia / para sentir mi libertad / quiero irme a otra galaxia / para sentir mi libertad” y terminar siendo fragüeros y mineros por la ocasión “Soy fragüero, soy minero / Yunque, clavo y alcayatas”

Fotografía: Miguel Ángel Hernández Gómez

Se entonaba por Fandangos la guitarra de Patrocinio ¡Madre mía cómo toca la guitarra este monstruo! y Pedro le acompañaba ¡Vaya sentimiento, Dios mío! “¡Ay con unsa grandes! / ¡Ay fatigas! Mi mare a mi me crió / con unas fatigas muy grandes / y si a mi mi mare me viviera /  a dónde la pondría yo / pa que el viento no le diera” No podían estar más tiempo sentados, se levantaban como un resorte para cantar “De tu cara y de tu pelo / la gente te tiene envidia mujer / Y aquel que te quiera a ti / ¡Ay! Me tiene que ver primero / pedirme permiso a mi / porque yo fui el primero / y tu me perteneces a mi” y una vez más ligando y dándole velocidad de voz para vaciarse en el escenario. Para finalizar, de nuevo recuerdo para el maestro “Chocolate”, “Me peleo con mi reloj / La noche que mi gitana se entretiene / Yo me peleo con mi reloj / porque veo que ya no viene / Y hasta me falta a mi el valor / Antoñico de mi alma, pa’ mirar la hora que tiene”.

Fotografía: Miguel Ángel Hernández Gómez

Fandangos en los que el público se levantaba al final de cada cuerpo para agradecer el esfuerzo  de los artistas que regalaban al respetable “La vida es una ilusión” “Cuando yo a ti te conocí / te di cariño y calor / y al final me convencí / que fue una equivocación / la que yo sufrí”

Fotografía: Miguel Ángel Hernández Gómez

Así llegaba el final de este recital que quedará para la historia en el recuerdo de todos los malacateros en el que Pedro el Granaino y Patroicinio Hijo se hicieron con el cielo de la mina. Antológico. Sublime. Magistral. Único.

Texto: Onésimo Hernández

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