Sandra Carrasco y Melón Jiménez, inolvidables en El Malacate Flamenco

Nuevo éxito de la programación de El Malacate Flamenco. El Restaurante Eszencia de la Terraza del Auditorio El Batel de Cartagena servía, en esta ocasión, de escenario para la nueva actividad de la asociación cultural. La cantaora Sandra Carrasco y el guitarrista Daniel Melón Jiménez eran los protagonistas de la noche.

Algo más allá de las 9 de la noche comenzaba el recital, todavía se estaba poniendo el sol cuando comenzaba a sonar a capela la voz de la cantaora onubense para entonar esa maravillosa letra de “Recuerda” el tema que abre su último trabajo discográfico producido por Melón Jiménez.

“Recuerda” daba paso al flamenco más puro. La guitarra de Daniel se entonaba por siguiriyas y la voz de Sandra le ponía toda la esencia. Comenzaban acordándose de Manuel Torre con esa maravillosa letra de “Siempre por los rincones”. Para seguir acordándose de Tía Anica la Piriñaca “Como una cosa mía / Te he mirado yo / como cosita mía / te he mirado yo / pero quererte como yo te quería / eso ya se acabó”. Y continuar con “Comparito Cuco / dile a mi mare que yo me muero / en esta casapuerta / revolcadito en sangre”

De nuevo cambiaban de registro para hacer un espléndido estandar de jazz “Hojas de otoño / rojas y doradas / caen y caen junto al cristal / y veo tus labios / en nuestro verano / aquellos besos sin final / Cuando te fuiste / se paró el tiempo / y pronto llegará el invierno / pero te añoro mi amor / cuando caen las hojas de otoño”. Empezaba entonces la guitarra a entonar las míticas notas del “Smoke on the water” de Deep Purple que Sandra replicaba con su voz.

Y nuevo giro musical para llegar al bolero, ese maravilloso bolero de Antonio Machín titulado “Envidia” que Sandra Carrasco incluía en su segundo álbum “Océano”. “Envidia / tengo envidia de los valles / tengo envidia de los montes / de los ríos y de las calles / que cruzaste tú sin mi / Envidia / tengo envidia de tu cosa / tengo envidia de tu sombra / de tu ropa y de tus cosas / porque están cerquita de ti / y mira si es grande mi amor / que cuando digo tu nombre / tengo envidia de mi voz / Envidia / Tengo envidia del pañuelo / que una vez secó tu llanto / y es que yo te quiero tanto / que mi envidia es tan solo amor” y terminar haciendo un guiño a “Dos gardenias”

Sonaba la guitarra de Daniel Melón por aires de taranta, con gusto y templanza para acariciar la voz de Sandra que entonaba esa maravillosa letra de su primer disco producido por Javier Limón que contiene esa delicia que es “La calle del olivar”, si ese en el que la onubense se acuerda de esa calle madrileña donde se encuentra el mítico Candela, para acordarse de tres flamencos tristemente desaparecidos, Miguel , Enrique Morente y Paco de Lucía: “La calle del olivar / guarda entre sus rincones / un secreto escondido / en la esquinita hay un bar / donde cada madrugá / se escucha un cantecito / Los gitanitos del barrio / pasan toda la noche cantando/ La calle del olivar / guarda entre sus rincones / un secreto escondido /  Miguelito el del Candela / siempre esperó tras la puerta / lágrimas por tangos de Morente / Paco no se sabe si viene o no viene”

La emotividad de “La Calle del Olivar” se enlazaba con una larga tanda de bulerías en las que Sandra Carrasco y Daniel Melón comenzaban acordándose de Juana la del Revuelo: “Nadie se haga de ilusiones / nadie, se haga de ilusiones / que porque luego viene el demonio / rompiendo las combinaciones”, para seguir acordándose de las gitanas de Utrera: “Yo te quisiera a ti hablar / pero tú estabas como Cadiz / que de murallas rodeada”, y continuar adaptando otra letraza de Antonio Machín: “Mira que eres linda / qué bonita eres / verdad que en el mundo / no hay otra muchacha / más bella que tú. / Con esos ojazos / que despiden llamas / con esa mirada / tan enamorada / como la que tienes tú”. Paseaba por Jerez la espléndida guitarra de Daniel Melón y se acordaba Sandra carrasco de la ilustre “Niña de los Peines”:  “Y a nadie le habrán pasao /  las cosas que a mi me pasan / con un barbero patoso / vive enfrente de mi casa / cuando se entera que yo quiero a alguien / que ya me está mirando / con cara vinagre / pero, pero como quiero / que no te hace guasa / y que me pone triste / con sus amenazas / Me llevó todo el día / que rabie el barbero / su mama y su tía / que le marcó sus pasos / que con la bulería / Todavía estoy temblando / al ver que mi pretendiente / lo vi que entraba a afeitarse / a la barbería de enfrente” y seguir con esa maravillosa letra de Quirino Mendoza y Cortés: “Con ese lunar que tienes / cielito lindo junto a la boca / no se lo des a nadie / cielito lindo / que a mi me toca / ¡Ay, ay, ay, ay! Canta y no llores / porque cantando se alegran / cielito lindo / los corazones”. Llegaba el turno para el recuerdo de Manuel Alejandro: “Voy a perder la cabeza por tu amor / porque tú eres agua / porque yo soy fuego / y no nos comprendemos / Yo ya no se si yo he perdido la razón / porque tú me arrastras / porque soy un juego de tus sentimientos / Cuando yo creo que estás en mi poder / Tú te vas burlando / Te vas escapando / de mis propias manos / Y hasta ese día que tú quieras volver / Y me encuentre sola, aburrida y triste, pero enamorada / Voy a perder la cabeza por tu amor / porque quiero y quiero que esta forma loca / que yo a ti te estoy queriendo / Yo no soy la rama que golpea la ola / soy de carne y hueso / Y al final algún día / oyerás de mi boca / Vaya usted con Dios / Voy a perder la cabeza por tu amor / porque quiero quiero de esta forma loca / que yo a ti te estoy queriendo / Al final veo claro que te estás burlando / que tú te estás riendo / en mi propia cara / de mis sentimientos / Y yo te diré / Vaya usted con Dios”

Sin apenas paréntesis enlazaban con la mítica “Volver” que popularizase Carlos Gardel con letra de Alfredo Le Pera para envolvernos en aire de guajiras  “Me gusta por la mañana / después del café bebío / pasearme por la Habana / con mi cigarro encendío” “Contigo me caso indiana / que si se entera tu papá / y se lo digo a tu mamá / tremendísima mulata” y de nuevo volver a “Volver” ya totalmente definida en ritmo de guajiras “Yo adivino el parpadeo / de las luces que a lo lejos / van marcando mi retorno / Son las mismas que alumbraron / con su pálido reflejo / hondas horas de dolor / Y aunque no quise el regreso / siempre se vuelve al primer amor. / La vieja calle donde eco dijo / tuya es su vida, tuyo es su querer / bajo el burlón mirar de las estrellas / que con indiferencia hoy me ven volver / Volver / Con la frente marchita / las nieves del tiempo platearon mi sien /  Sentir que es un soplo la vida / Que veinte años no es nada / Que febril la mirada, errante en las sombras / Te busca y te nombra / Vivir con el alma aferrada / A un dulce recuerdo / Que lloro otra vez / ¡Volver!

Introducía la guitarra de Melón Jiménez los tientos que interpretarían a continuación, jugando con los ritmos que marcaban los graznidos de las gaviotas que pasaban por el Puerto de Cartagena. Se acordaba de nuevo Sandra Carrasco de “La Niña de los Peines”: “La luz del entendimiento / que tú me has estado dando a comprender / Y tú me has estado dando a comprender / que no hay fatigas más grandes / que aquel que quiere y no puede” y continuar con “Que yo no te he hecho daño / que yo no te he dao motivos / Tú te fuiste de mi veras / de mi verita te fuiste / Tú te apartaste de mi vera / y yo no te he dado motivos / que yo no te he hecho daño / tampoco te he dado motivos / y así se está viendo tu cuerpo / que tiene un grande castigo”. Y terminar la tanda de tientos con “Picarita tontona / tú eres tontita inocente / tú eres pícara tontona / que como sabes / que bien te quiero / te estás haciendo persona / veo por tu casa / veo que me dabas / que me estaban dando / que me dan a mi / los dolores de la muerte / que cuando yo te veía venir”. Llegaba el turno de los Tangos y “Ay si quieres venirte vente / tú vente, tú vente / y si no, dime que me vaya / y no me dejes en la puerta / Ay como un cántaro de agua / que yo me voy de ti” y volvía a acordarse Sandra de Juana la del Revuelo:  “Y dice que Sevilla / es de chocolate / y que la Giralda es de piñonate / la Torre del Oro es de caramelo / y el Guadalquivir / y el Guadalquivir es anís del bueno” y de Camarón de la Isla: “Que me lleves contigo / porque yo no me hallo / fuera de tu cariño / Yo vivo enamorao y para mi tus besos son como la fuente de mi pensamiento”. Continuaban con Tangos de Granada “El morito es una flor / que al palacio quiso entrar / por ver a la reina mora / la belleza que tendrá / los moritos por delante / los moritos por detrás / y al subir a los castaños / en medio estaba el sultán” y más Graná: “No nai no naino naino nonaino / No nai no naino noná  / Que pa que veas que yo a ti te camelo / coge la senda y vente pa acá” “Que me ha dejao de herencia / que me ha dejao mi papa / un candelito, una mesa / Ay, ay, ay qué alegría / Sueño con él noche y día / Ay que por veinte reales / que vendo mi candelito / que de mi pare / que de mi pare” se acordaban de las Grecas “Anabalina lina lina / Anabalina lina la” y de nuevo de Granada con tangos del Camino del Sacromonte: “Quiero vivir en Granada” / porque me gusta a mi oír/ las campanitas primo de la Vela / que cuando me voy a dormir” y llegar a esa preciosa letra de Lin Cortés “Estoy cansada de vivir sin ti / hace ya tiempo que quiero olvidar / este amor nuestro que es un sin vivir / pero no puedo / Cuando lo intento empiezo a sentir / un nudo que me aprieta la garganta / Cuando lo intento empiezo a sentir / adiós amor este es el fin / Así pasan los días y sigo a tu vera / ruleta del amor / rueda que rueda” y terminar recordad la Rosa María de Camarón de la Isla “Tengo celos de las flores / del espejo en que te miras / del peine con que te peinas / y del aire que respiras / Rosa María, Rosa María / si tu me quisieras que feliz sería”

Nuevo cambio de registro, esta vez para acercarnos a un autor contemporáneo, concretamente a Fito Páez y su “Te ví”: “Te ví, juntaba margaritas del mantel / ya sé que te traté bastante mal /  no se si eras un ángel o un rubí / Yo simplemente te vi / si vi, saliste entre la gente a saludar  / Los astros se rieron otra vez, la llave de mandala se quebró / Yo simplemente te vi / Todo lo que diga está de más / las luces siempre se encienden en el alma / y cuando me pierdo en la ciudad /  tú ya sabes comprender / Es solo un rato no mas, podría llorar o salir a matar / Te vi, te vi, te vi… yo no buscaba nadie, te vi. / Te vi… fumabas unos chinos en Madrid / Hay cosas que te ayudan a vivir / no hacías otra cosa que escribir / Yo, yo simplemente te vi. / Te vi… me voy, de vez en cuando a algún lugar / Ya se, no te hace gracia este país… / Llevabas un vestido y un amor…y yo simplemente te vi” y cerrar con “Mamá que me araña el gatito / échalo pa allá / échalo un poquito” y con aires de martinetes “Mamaíta de mi carne / Ay desgraciada que / que comía pan de manita ajena / siempre mirando la cara / a ver si la pone mala o buena”

Y nuevo cambio de registro, para interpretar un tema de su último disco “Travesía”, concretamente “Merçi bon dieu” de Harry Belafonte, ese tema que dice “Gracias buen Dios por todo lo que nos has dado este año, que el maíz a crecido y los niños pueden comer” cantado en criollo, la lengua de los esclavos de Haití. Intimista y tremendamente bello sonó en la voz de Sandra Carrasco y en la guitarra de Melón Jiménez.

Continuaba el viaje para llegar a brasil y escuchar ese maravilloso “Aguas de março” de Tom Jobin que interpretara magistralmente en su día Elis Regina a la que sin duda nos evocaron con su complicidad Sandra Carrasco y Daniel Melón.

Llegaba el final y no se podía marchar la onubense de ‘El Malacate Flamenco’ sin cantar por fandangos: comenzaba con ese cantaba Antonio Mairena: “Bartolo el de la Tomasa / le dijo a Alberto una tarde / Bartolo el de la Tomasa / vamos a pedirle dos gordas / a la infeliz de tu madre / pa aguardiente anca Cristobal” seguía con esa bonita letra que dice “La carita le tapé / al morico con mi pañuelo / la carita le tapé / pa que no tragara tierra / boquita que yo besé / que al morico mi pañuelo” y continuaba con “Por no tener donde sentarme / yo me senté en una piedra / por no tener donde sentarme / la piedra al verme tan pobre / se rompió por no aguantarme / que pena del hombre que es pobre”, “Que de las cristalinas aguas / yo me voy por la corriente / que de las cristalinas aguas / voy a beber a una fuente / que no te me diste palabra / de ser mío hasta la muerte” rendía homenaje a su tierra con esa maravillosa letra: “Voló / Cuando los cantes nacieron / y el fandanguillo voló / y cuando llegó a mi Huelva / dijo aquí me quedo yo / que bonita es esta tierra” y terminar cantando a los veleros que se divisaban en el puerto de Cartagena “Que con la mar se pasean / mandó el barco más velero / que por la mar se pasea / cuando llevo a quien yo quiero / se detiene la marea / como será mi lucero”

Así concluían el espléndido recital Sandra Carrasco y Melón Jiménez, para el recuerdo de los asistentes quedará como la noche mágica e inolvidable que fue…

Texto. Onésimo Samuel Hernández Gómez
Fotografías: Miguel Ángel Hernández Gómez

 

 

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