JUNIO: LA NEGRA Y EL PANKY

LA NEGRA Y EL PANKY
Sábado, 30 de junio de 2018
Hora: 21h.
Lugar: Finca Alfonso XIII (Ver ubicación)
Cante: Amparo Velasco ‘La Negra’
Guitarra: Juan Fernández ‘Panky’
*Entrada socios: Gratuita
Entrada no socios: Colaboración: 15€

Amparo Velasco, apodada La Negra por su pasión por el soul y por su tonalidad de piel, pertenece a ese grupo de jóvenes artistas que, tomando aires del flamenco, han creado una variante pop particular que, a partir de las singulares aportaciones de cada uno, fusionan diversos elementos musicales para acceder al sonido buscado. No es una escena, ni exactamente encuadrable en el fenómeno de los 80 y 90 que se denominó nuevo flamenco -el de Ketama o Ray Heredia, por ejemplo-, pero de él bebe y además, al igual que él, recurre a la apertura de géneros. Para entendernos, ahí también están La Shica, Niña Pastori, Concha Buika…

Y, entre ellas, La Negra. A pesar del tardío desembarco de su disco, Amparo ya estaba dando pasitos en esto de la música, haciendo coros para grandes nombres del flamenco como José Mercé o Vicente Amigo. Sin embargo, las responsabilidades familiares se antepusieron a la hora de iniciar una carrera musical. Ya en esos tiempos Javier Limón, músico y productor -suya es la labor a los mandos de “Lágrimas Negras” (BMG-Ariola, 2003), de Bebo & Cigala, trabajo que le reportó, entre otros, el premio a la mejor producción en los Grammy Latino de 2004-, contacta con ella tras escucharla cantar en El Candela de Madrid,  pero por desgracia no es posible por las razones comentadas.

Años después, reinstalada ella en Elche, lugar donde pasó sus primeros años de vida, decide que es el momento tras contactar con el guitarrista flamenco Frasquito, decisivo en su realización, que le presenta dos canciones que graban y  remiten a Javier Limón, el cual enseguida se hace cargo del proyecto. La Negra y Frasquito escriben las canciones y crean el álbum con la inestimable ayuda de su productor que les proporciona grandes músicos y colaboradores. El resultado, único hasta el momento, ve la luz a primeros de 2006 -poco antes participó igualmente en el disco de Javier Limón “Limón” (Casa Limón, 2005), cantando en “Manantial de tierra”-.

“La Negra” (Casa Limón, 2006), tal como apoya la hoja promocional, junta las cadencias flamencas con ritmos latinos, ecos de copla, ambiente jazzísticos para crear su particular propuesta, suave y cadenciosa. El álbum fue gratamente acogido y se presentó en directo a lo largo de los siguientes meses. Sin embargo, serán necesarios seis años para encontrar una nueva entrega: su segundo largo llegó en 2012 de la mano de El Volcán, bajo el título de “La Que Nunca…” (El Volcán, 2012).

Un álbum con el que reiventan el sonido gitano de La Negra. Un pop fusión que deconstruye géneros como el flamenco, el jazz o la psicodélia consiguiendo sonar sofisticado y rabiosamente contemporáneo. Así lo demuestra el primer single de adelanto, “La que nunca”, con una producción orgánica y accesible que evita lugares comunes y dónde sobresalen unas adictivas cuerdas que arropan la voz de La Negra.

La heterogeneidad sonora que domina las 13 canciones que componen el álbum sirve de perfecto colchón sonoro para unas cuidadas letras. A través de ellas, La Negra nos narra en primera persona la historia de Yukele. Un personaje ficticio, sin género, abstracto, simbólico y universal, que emprende un viaje desde el sur hasta el primer mundo. Un final agridulce le espera al descubrir que lo que ve allí no era lo deseado, llegando a la conclusión que la mejor solución es volver a sus raíces: su única opción para recuperar la felicidad.

Uno de los mejores momentos del disco precisamente es la canción Yukele. Una joya de melodía infecciosa en el que colabora Howe Gelbb a los teclados y que ha sido mezclada por Renaud Letang, productor de artistas como Manu Chao, Feist, Jane Birkin o Amadou & Marian. Otros grandes momentos del disco son el original tratamiento de La costurera, con ese sampler de una fuente que ofrece una de las claves para entender el sonido acuático del álbum, fluyendo como un manantial. A veces la voz y el propio cuerpo de los músicos son utilizados como un instrumento, como en la imaginativa Celos. O en el caso de Gallina en medio del llano, un instrumental que acerca a La Negra al estilo de la Fela Kuti más visceral. En este álbum la voz de la Negra esta tratada de un modo versátil acercándola a territorios poco transitados para ella como la chanson francesa en la sorpendente versión de Black Trombone de Serge Gainsbourg.
En La que nunca han colaborado el ya citado Howe Gelb con su aportación a los teclados, el contrabajo de Thoger T. Lund, Lin Cortés, Kilema, los arreglos de cuerda de Isabel Vida y Fernanda Carmona y una selección de músicos de la costa de Marfil y africanos. que han aportado un sonido poliédrico y fascinante.

En 2016 publica ‘Colores’, una mezcla de pinturas y palos que suenan a arcoíris colosal y que pinta en un lienzo oscuro Amparo Velasco con la producción de Juan Fernández ‘Panki’ en un artefacto que cavila cerca de un club de jazz con tablao, de una peluca rastafari con olores cariocas, de un bolero multiétnico: doce historias cálidas como si de un crisol babélico de post-flamenco por la vía del mestizaje negro se tratase.

En estos Colores, La Negra se inventa una nueva variante roots de la rumbilla mestiza (Jam o La Tarjeta), se acerca a cadencias r&b a lo Tracy Chapman escalando el romanticismo jondo más apasionado (Seré), deconstruye una balada rumbera por la vía de la jazzanova (El secreto de la vida o Preciso me encontrar) o de la rumba funk (Parar), se permite guiños a cadencias tangueras por la vía del bolero flamenco para poner voz a un poema de Lorca (Concierto interrumpido), se acerca al flamenco progresivo de elbicho (Como el agua o Quizás), hace guiños a la mejor Niña Pastori (Como flores de abril) o a la bossa flamenca más sinfónica (Corazón nuevo).

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